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Poeta de la salud y la danza

Regina Palacios es una joven queretana que busca sanar el cuerpo de manera holística, a través del flamenco y la nutrición
Regina Palacios es una joven queretana que busca sanar el cuerpo de manera holística, a través del flamenco y la nutrición
Foto: Guillermo González y Cortesía
12/11/2018
05:48
Donna Oliveros
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La naturaleza y el arte son dos aspectos que dan rumbo a la vida de Regina Palacios, una queretana de 23 años que además de dedicarse a la danza flamenca desde hace cuatro, estudia la carrera de nutrición en la Universidad Anáhuac, campus Querétaro.

Cuando era pequeña, al igual que otras niñas de su generación, Regina soñaba con ser mamá o la Cenicienta, “me ponía a barrer y a trapear”, cuenta entre risas; hasta que un día el arte llegó a su vida, primero a través del jazz y el tap, y posteriormente con la obra poética de escritores como Gustavo Adolfo Bécquer, cuyo libro Rimas y leyendas, al igual que el flamenco, la conectó con España, de donde son originarios sus abuelos maternos.

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“Solía participar en los concursos de poesía de mi primaria”, dice mientras se recuerda declamando con elocuencia algunos versos y sonetos ante auditorios repletos de personas, quienes se deleitaban con el talento escénico de una pequeña que pronto comenzaría a abrirse brecha dentro del arte de la oratoria.

Pablo Neruda y Marx Ehrman, a quien conoció tras un verso de su poema “Desiderata” que un sacerdote le compartió en el confesionario, son algunos de los autores que la motivaron a escribir y desarrollar una peculiar sensibilidad sobre la vida, que ahora no sólo materializa a través del lápiz y el papel, sino también del flamenco.

Cuando ingresó a la Anáhuac, su curiosidad por esta danza española —que ya había conocido en la Academia Proart y durante un curso de seis meses con el afamado bailaor Jaime Bienvenido— la motivó a formar parte de la compañía universitaria de flamenco, en la que junto con otras jóvenes ha podido promover y difundir este arte en la entidad.

Con disciplina y constancia la agrupación se reúne todos los días, bajo la guía de Lupina Escobedo, para afinar la técnica. “Juntas hacemos poesía con el cuerpo, y la inscribimos en los corazones”, afirma la futura nutrióloga, quien asevera que su pasión por la poesía y la danza no dista de su profesión, pues las tres tienen que ver con la vida y la naturaleza.

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Arte. Forma parte del grupo de flamenco de la Anáhuac

“Todas se conectan; desde la nutrición busco entender el estilo de vida de la persona y adaptarme a ella para darles un plan que se adecúe al paciente, y en la danza, también se trata de conectar, por ejemplo cuando doy una consulta estoy tan abierta como al bailar. Esa apertura y sensibilidad que me ha dado este arte lo traslado a la nutrición, pues ambas nutren el cuerpo y el alma”, señala.

Próxima a graduarse de su carrera, la estudiante comparte que a través de su vocación en la danza y en la ciencia que ha elegido como profesión, busca sensibilizar a la gente y crear conciencia sobre el cuidado del cuerpo, la mente y las emociones.

Utilizaré el consultorio como una trinchera para iniciar un movimiento de nutrición consciente y alimentación intuitiva, con el objetivo de sanar nuestra relación con la comida, pues cuando somos conscientes de lo que consumimos —tanto en términos de comida o cultura— en ese momento empezamos a tomar mejores decisiones”, afirma la joven, quien busca transformar los paradigmas de la salud a través de modelos más holísticos.

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Sé que puedo hacerlo, siempre he creído que no importa lo que sea que hagamos, hay que realizarlo con fuerza. Con la danza siempre me desafío y cuando logro conectarme con el público me lleno de confianza, quiero lograr un cambio en la sociedad”, puntualiza Regina y señala a la obesidad y la diabetes como padecimientos que pueden erradicarse pronto, a través de estrategias que empoderen a los pacientes y los hagan independientes de aquellas dietas tradicionales que imposibilitan la libertad de decidir sobre sus propios cuerpos.


Por el mundo

Además de España, donde ha disfrutado del  flamenco en los barrios tradicionales de Sevilla, Regina  ha viajado a Portugal, Italia y Francia.  Asegura que ha marcado África como su próximo destino, pues ama la naturaleza.

Sus infaltables

Sus bailaoras flamencas  predilectas son Sara Baras y Patricia Guerrero, aunque admira profundamente a su instructora, Lupina Escobedo.
“En el mar de tu sentir”  es su canción flamenca favorita, “pues con esa cerramos el espectáculo de la compañía Amigos”.


 

bft

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