Alejandro Vázquez, artista inmerso en la realidad

Discípulo de Santiago Carbonell, este apasionado de la docencia y pintor por vocación, busca su propio sello en el lienzo y lo hace a pasos agigantados
Alejandro Vázquez, artista inmerso en la realidad
CONTRASTE DE AZUL Y NEGRO Primavera de crímenes, obra
24/05/2018
06:00
Rocío G. Benítez
-A +A

Discípulo de Santiago Carbonell, este apasionado de la docencia y pintor por vocación, busca su propio sello en el lienzo y lo hace a pasos agigantados

Publicado por Revista Clase Querétaro en miércoles, 23 de mayo de 2018

Un niño interesado en dibujar todo lo que lo rodeaba,  un joven que dejó la carrera de arquitectura y diseño gráfico para  hacer del pincel y la pintura sus vocación, así resume su trayectoria Alejandro Vázquez, pintor que poco a poco se ha ganado un lugar en la escena  artística de Querétaro, docente que no guarda ningún secreto y un gestor interesado en atraer a nuevo público.

Alumno y amigo del pintor Santiago Carbonell, quien es una figura clave en su historia personal, pues fue el experimentado artista  quien directamente le cuestionó a Alejandro si quería hacer  de la pintura un hobby o dedicarse por completo al arte. Reconocido ya como un pintor realista, en su más reciente exposición, “Panta Rei Aqva”, sorprendió con una obra abstracta, señal de que es un creativo inquieto y que sigue explorando nuevas formas y colores.

En entrevista con CLASE, el joven artista hace un recuento de su historia, de las interrogantes que han marcado su camino y lo que vendrá.

Desde tu primera exposición fue notorio tu interés por el realismo, ¿por qué elegiste ese camino pictórico?

Sí, mi primera exposición fue en  2013 en la Galería DRT y  me presenté como pintor realista, me gusta mucho pintar realidades cotidianas, presentar la realidad que damos por hecho, desde un paisaje, algo que está pasando en alguna otra parte del mundo,  algo que puede parecer desecho, el óxido de una puerta, el despostillado de una madera, sacar esos detalles que damos por hecho y hacerlos presentes, esa es la riqueza de pintar. Cuando uno pinta sobre un tema, ese tema deja de ser anónimo, considero que la pintura tiene esa capacidad,  de hacer algo trivial en algo trascendente.

Del 2013 al 2018, ¿tuviste algún  cambio artísticamente?

He cambiado mucho, tanto artística como personalmente; como artista sigo en esa exploración de los temas, la más reciente exposición se llamó “Panta Rei Aqva”,  trata sobre ese acercamiento filosófico de Heráclito, que decía que uno no se puede bañar dos veces en el mismo río, porque  como el agua fluye ya  no es el mismo río y uno no es el mismo hoy que mañana. En la cuestión personal, ya no sé si es más complicado hablar de uno o del trabajo de uno, pero he crecido; en aquellos tiempos me interesaba mucho retratar lo que veía, simplemente por retratar, era más un ejercicio de pintar, pintar la realidad, y hoy en día no sólo me interesa pintar lo que veo, ya busco un tema más personal o establecer una marca, un sello que al final es lo que distingue a todos los artistas, pero también estoy ya un poco más metido en varios temas,  ahora llevo muchos años siendo docente y también tengo otros proyectos de gestión.

Fuiste alumno de Santiago Carbonell, ¿cuál fue su mayor enseñanza?

Sí, tomé un curso con él. Después me invitó a colaborar en el trabajo del mural que está en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la Ciudad de México, en el tercer piso, pueden ir a visitarlo.  Él me ha enseñado mucho. Yo estaba estudiando arquitectura y Santiago me cuestionó sobre qué era  lo yo quería hacer, si quería estudiar arte o qué,  yo le dije que quería terminar arquitectura y después quizá dedicarme a pintar. Él me dijo: “No, tienes madera para esto, tienes que saber escoger entre un hobby y una profesión”. Me salí de la escuela y me dediqué a pintar. La disciplina, sin duda, es la mejor enseñanza que me dejó. A veces se cree que es fácil hacer una gran obra, sobre todo cuando alguien goza de un talento, pero Santiago me dio el concepto de la disciplina y me enseñó que esto es un trabajo que requiere muchas horas de constancia.

La pintura te ha llevado también a la docencia, ¿cuál ha sido tu experiencia?

Llevo varios años dando talleres, en la galería Da Substanz,   y clases alrededor de tres años ininterrumpidos y los alumnos no me perdonan ni las vacaciones. Como docente me gusta no sólo compartir el conocimiento sino también la amistad, y no creo en esa idea de que como artista se guarden sus secretos, enseñar a hacer tal efecto que parece mágico, dar textura a una madera o una piedra. Es muy importante ser generoso con los alumnos y como artistas siempre compartir lo que uno trae en mente.

¿Y también estás interesado en apoyar a los artistas que van iniciando?

Sí, ahora a finales de agosto se va a realizar un proyecto que involucra a varias universidades de la ciudad para que los alumnos presenten sus obras en las instalaciones de las galerías, por ejemplo las del CEART. Considero muy importante que los creadores en formación vean que hacer arte y exponer es una cosa vital. Hay un gran sesgo en las universidades por no llamar la atención de esos chicos y coludirse con las instituciones para exponer su trabajo, y es importante porque esos alumnos son los que harán crecer la comunidad o la cultura en la ciudad. Todo el mundo se quiere involucrar con el deporte o alguna ciencia, o alguna licenciatura, pero el arte lo dejan a un lado, y es muy importante que una persona se comprometa con la ciencia, el deporte o el arte, porque así puedes ser una persona integral y con más posibilidades de crecer.

Estás organizando un festival de arte madonnari, ¿puedes adelantarnos algo?

Estamos trabajando con  Ignacio de Jesús Chávez que tiene más conocimiento del tema. Hay muchos lugares aquí en México donde tienen festivales similares y a Querétaro le hace falta uno, a pesar de que estoy dando clases y mi función principal es estar en mi taller pintando, queremos crear un festival madonnari, para atraer a más público, a todo el público le gusta el arte, le interesa, pero no lo sabe, los artistas hemos cometido el gran error de crear un escalón cada vez mayor entre el público en general y el público culto; si se fijan, en las exposiciones siempre es el mismo público, y es difícil que te encuentres a un público nuevo,  con este festival que presenta grandes obras que se realizan sobre el piso, que son efímeras pero muy complejas de realizar, podemos llamar la atención de más público.

Retomando esa pregunta que años atrás te hizo Carbonell, ¿hoy qué quieres hacer?

Seguir pintando, me encanta pintar, dibujar, pintar, hay una faceta mía que no explorado mucho y es la escultura pero todo lo que tenga que ver con crear para mí es requisito.

Para venir a esta entrevista, ¿qué cuadro dejaste pendiente?

Hay varios,  como pinto al óleo y la técnica es complicada, en el sentido que te implica un periodo de espera por el  secado, eso me obliga a pintar varios cuadros a la vez.

Comentarios