Eventos traumáticos, como los sismos recientes, provocan que el ciclo del sueño de algunas personas se vea alterado y permanezcan despiertos por más tiempo, señaló el director del Instituto Mexicano de Medicina Integral del Sueño (IMMIS), Reyes Haro Valencia. Explicó que las alteraciones del sueño se entienden como un componente de los síntomas del trastorno por estrés postraumático, que también se acompaña de ansiedad y depresión ante situaciones graves como un movimiento telúrico.

Subrayó que una parte de la población que ha sido afectada por desastres naturales o que los han vivido de cerca es la más vulnerable a presentar alteraciones en el sueño, pues tienen temor a que ocurra nuevamente.

 

El experto señaló que dicho trastorno es una reacción del organismo ante un evento estresante y traumático que se acompaña de una sensación de pérdida de control e incapacidad para afrontar una situación amenazante determinada.

Si los temblores ocurren de noche, crean dificultad para dormir o bien para reiniciar el sueño después de despertar ante la alerta sísmica o las acciones de protección ante un evento de esta naturaleza, apuntó.

Haro Valencia expuso que durante el día, las actividades cotidianas permiten que la atención de las personas esté enfocada en lo que les corresponde hacer, pero a la hora de dormir surgen sus temores y las preocupaciones de que pueda temblar nuevamente.

Indicó que los recientes sismos ocurridos por la noche aumentan el temor de las personas sensibles y surge irremediablemente el insomnio o se intensifica en quienes ya lo padecen.

 

Otra de las alteraciones que se pueden llegar a presentar es la interrupción en la continuidad del sueño debido a la presencia de pesadillas, lo cual afecta el desempeño de las actividades de la vida diaria por la presencia de fatiga y somnolencia diurna, abundó.

Reyes Haro recomendó a a quienes sufren síntomas temporales de trastornos de sueño por estrés postraumático, como insomnio pesadillas o somnolencia diurna, evitar ver o escuchar noticias en la noche para reducir el estrés.

Además, sugirió realizar ejercicio preferentemente con luz de día de acuerdo a la edad y condición física, evitar las siestas para facilitar la conciliación del sueño nocturno, no consumir sustancias estimulantes como café, bebidas de cola y tabaco, en particular en las horas próximas a acostarse.

Se debe procurar dormir ocho horas diarias, evitar el consumo de agua tres horas antes de dormir para no interrumpir el sueño por la necesidad de orinar, cenar ligero y retirar los relojes de la recámara porque quienes tienen insomnio crean dependencia a ellos, agregó el especialista.

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