¿Existe la movilidad social en México y AL?

Cartera 30/05/2014 01:03 Actualizada 10:01

De acuerdo con el Banco Mundial, al menos el 43% de todos los habitantes de América Latina cambiaron de clase social de los años noventa hasta 2010.

Según este organismo, ser clase media implica un umbral de ingresos de US$10 al día, al tipo de cambio de la PPA, como el límite inferior de ingreso per cápita. El umbral superior de los ingresos de la clase media se fija en US$50 per cápita al día. De acuerdo con esta definición, el 68% de la población de la región vive por debajo de los estándares de ingreso de la clase media y la clase con menores ingresos es la más extendida con el 38% de la población.

Estos datos, aunque aluden a movilidad, no implican que América Latina sea una sociedad móvil en todos los sentidos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco Mundial compararon los años de escolarización de los padres con los de sus hijos y se comprobó que hay mucho menos movilidad en América Latina que en la mayoría de los países donde hay datos disponibles. El investigador Robert Haveman apunta que los ingresos de los padres ejercen una influencia directa en la elección de colegio y en las conexiones en el mercado laboral.

En México, según datos del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, 59 de cada 100 mexicanos cuyo padre estudió una licenciatura estudiaron el mismo nivel. Casi el 100% de estos hijos terminó la preparatoria. En contraste, sólo cinco de cada 100 mexicanos cuyo padre no tiene estudios lograron cursar una licenciatura, y el 17% completó la preparatoria. Asimismo, sólo cinco de cada 100 mexicanos que provienen de hogares situados en la escala más baja de pobreza alcanzan estudios universitarios.

Organismos internacionales reconocen tres factores que contribuyen a disminuir la influencia de la educación de los padres sobre la que obtienen los hijos: el sistema escolar, el Estado y el mercado laboral.

Escuelas mejor dotadas tienen más éxito en la formación del capital humano, sin embargo, en México y América Latina hay un alto grado de selección sobre la escuela a la que asisten los niños, esto es, que los padres con más recursos mandan a sus hijos a colegios con mejor nivel educativo. El gobierno podría nivelar el proceso de selección brindando educación de alta calidad, o becas para alumnos con menor ingreso. El problema principal es que hay una desventaja mayor ante las escuelas privadas, pues éstas tienden a ser de mejor calidad en dirección, rendición de cuentas, infraestructura y calidad docente. Por otro lado, en México la cobertura en educación superior es de apenas 56%, frente a los países de la OCDE.

El mediador final es el mercado laboral, pero en la actualidad las empresas no han podido dar mayor empleabilidad a recién egresados de universidad, porque, según la última encuesta del CIDAC, no tienen vacantes diseñadas para ellos, sólo el 26%. El 32% de las empresas tienen algún tipo de vinculación con universidades, pero no con programas de empleo.

Aunado a esto, enfrentamos una tendencia a la baja de salarios para profesionistas. Datos revelados en el estudio sobre Mercado laboral de profesionistas en México, de Enrique Hernández Laos, Ricardo Solís Rosales y Ana Fedora Stefanovich Henchoz, apuntan disminución del 19%, es decir, el promedio pasó de 11 mil pesos en el 2000 a menos de 9 mil en 2009.

En México y América Latina los avances en la clase social, registrados en la década de los 90’s y al 2010, obedecieron en parte al crecimiento económico de la región. Pero depender de este factor para lograr movilidad es riesgoso porque es un indicador inestable. Por ejemplo, en México la Secretaría de Hacienda bajó su estimado de crecimiento del PIB a 2.7% y según datos de la CEPAL del 2013 la pobreza en México aumentó de 36.3% a 37.1% de la población, mientras que en Brasil bajó de 36.4% a 18.6%. Si México y América Latina quieren ver un cambio ascendente sostenido, debe dejar de influir el contexto en que nacemos de los logros que consigamos en un futuro.

 

*Coordinadora del Centro de Opinión Pública de la UVM

Temas Relacionados
existe movilidad social México