Cuando la arquitecta mexicana Tatiana Bilbao era niña le encantaba hacer casas con cajas, cobijas y cuerdas, aunque las preferidas eran aquellas que levantaba con casetes porque eran más resistentes para sus muñecas.

La arquitectura está en el ADN de esta artista, sus tíos y su abuelo paterno desempeñaban la misma profesión, así que en su caso resultó natural estudiar esta carrera.

Al concluir sus estudios, sin embargo, ella no se veía contratada en una oficina, prefirió emprender su despacho y hacer camino en un área que le apasiona, realizar proyectos públicos que generen impacto social en las comunidades.

“Los arquitectos, en general, tenemos en la piel el asunto de emprender, porque somos tan ególatras que no queremos trabajar para alguien más”, asegura la profesionista.

Tatiana es una emprendedora “gladiador”, es decir, siente el proceso de tener un proyecto independiente en la sangre y busca mantener esa característica sin importar el contexto que viva. Esta clase de emprendedor se compromete con lo que realiza, más allá de moda o circunstancias, dice el autor de Pasión por Emprender, Andy Freire.

Con una tasa de desempleo en México del 4.92%, al tercer trimestre del año, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), es fácil sentir la inquietud de comenzar una empresa, pero emprender no es para todos, afirma el autor de Las 10 diferencias entre empleados y emprendedores, Keith Cameron.

El sistema escolar tradicional, agrega, enseña a las personas cómo ser empleado y no cómo iniciar un negocio. Entrena y condiciona a la gente para pensar en dinero y éxito desde una perspectiva limitada, y para recibir órdenes.

El emprendedor, al contrario, elige qué quiere aprender y cuestionar sin temor a ser reprimido.

El Director Nacional de Operaciones de la aceleradora Endeavor, Vincent Esperanza, coincide en que no cualquier profesionista tiene cualidades de emprendimiento, sin embargo, afirma que la situación laboral y económica en el país ha propiciado que el deseo de emprender se convierta en “un efecto contagioso”.

Un empleado puede ser un intrapreneur e innovar dentro de la organización, “no tiene nada de malo hacer carrera en una organización”, pero a diferencia del emprendedor siempre estará preocupado por mantener su nómina y delegar decisiones en otros. El entrepreneur pierde el miedo a la estabilidad que ofrece un trabajo fijo e, incluso, asume compromisos financieros de otros, explica el ejecutivo.

Nace o se hace

En México siete de cada 10 personas considera que empezar un negocio es cuestión de personalidad, indica el estudio El Emprendedor en México, ingenio vs. innovación, realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Andy Freire refiere que existe un conjunto de talentos que definen al emprendedor, entre ellos buscar la libertad, independizarse. Más del 60% de quienes comienzan una empresa —según el autor— encuentran en este punto su principal motivación.

Quien desarrolla un proyecto propio es una persona que prefiere resolver problemas. Además, siente un interés por entender cómo funciona las cosas de manera integral, no sólo con enfoque a lo que sucede en su puesto, esto último corresponde a un empleado, opina Freire, cofundador de la firma Officenet.

“Si vas a prender a generar riqueza, inevitablemente experimentarás fracasos y pérdidas. Puedes hacer dinero y perderlo, es parte del proceso, el emprendedor lo sabe, el empleado tiene dificultad para lidiar con esto”, asegura Keith Cameron y agrega que los empresarios tienen una perspectiva poderosa del fracaso, porque lo asimilan, pero alguien que no está listo para iniciar esta faceta reniega de la responsabilidad de una mala decisión y no avanza.

Otra diferencia sustancial entre emprendedores y empleados es la capacidad de aceptar una crítica. Generalmente, una persona que acude a su empleo sólo para cumplir con las funciones asignadas teme a la crítica y evita correcciones. Mientras que quien emprende esta ávido de retroalimentación y no tiene “terror” a que su proyecto cambie de perspectiva.

Para quien decide independizarse, Vincent Esperanza sugiere que antes de “aferrarse” a un plan de negocios, hay que salir al mercado, observar cómo los competidores han cubierto ciertas necesidades y qué cambio se puede hacer para innovar en el sector de su interés. También es importante ser flexible, “hay empresarios que se encaprichan con una idea de negocio y temen corregir ante lo que pide el cliente”, puntualiza el directivo de la aceleradora Endeavor.

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