Más allá que sólo un compañero

Cartera 28/10/2015 02:26 Actualizada 09:27

Un jefe y un colaborador, ¿deben ser amigos (o no)? La realidad es que por mucho que se le dé vueltas, no hay una respuesta correcta. Las oficinas son lugares en los que las personas suelen pasar ocho horas o más de su día, así que sería difícil no hacer amigos con tanta proximidad. Pero al hablar de relaciones jerárquicas, las cosas cambian un poco y pueden volver a esta misma oficina en un campo minado para ambas partes.

Una encuesta de Gallup encontró que tener un mejor amigo en el trabajo puede convertir a un trabajador moderadamente comprometido en uno con mucho compromiso y son ellos los que dan mejores resultados dentro de una organización. El tema tiene aristas buenas y malas que hay que tomar en cuenta para desempeñarse mejor, ya sea que tu jefe se haya convertido en tu mejor amigo o tú seas el mandamás y hayas convertido a un colaborador en un amigo

Ojo

Primero, ambos deben tener en cuenta que toda la gente se va a enterar, por mucho que lo traten de mantener en el perfil más bajo posible, asegura Jennifer Winter, consultora en The Muse, un sitio dedicado a dar consejos en temas de recursos humanos.

“Tenía un trabajo que disfrutaba, en el que incluso fui promovida. Con el tiempo, desarrollé una amistad con mi jefa y aunque mi éxito no estaba ligado con esa amistad, los chicos con los que trabajaba me tachaban de ser su favorita. Era en buena onda, hasta el día en el que anunciaron que nuestro equipo sería desintegrado gradualmente. Todos excepto yo. Esas bromas rápidamente se tornaron en amargas acusaciones de favoritismo”, cuenta.

Hay que considerar también que la cercanía y la amistad hace que la gente baje la guardia y se comience a generar un lazo de confianza que hará que ambos se cuenten cosas que de no ser por esa amistad no se platicarían. Si eres el colaborador, seguramente te enterarás de detalles de la organización a las que sólo tiene acceso tu jefe y que después podrían comprometerte. En el caso de lo que tú compartes, tienes que tomar en cuenta que todo lo que digas se lo estás diciendo a una persona que tiene la posibilidad de no promoverte o incluso de despedirte.

Pero por el otro lado, también está la colaboración genuina que surge entre dos amigos. “Si hay alguna situación negativa y los dos tienen madurez profesional, la pueden resolver mejor. Sabes que cuentas con esa persona para alguna tarea que aunque no sea la suya te va a ayudar, porque una amistad verdadera busca un beneficio mutuo”, explica Margarita Chico, directora General de Trabajando.com México.

Quizá haya una regla de oro en esta situación y es la de poner límites entre la vida personal y la laboral, ya que cuando no se logra puede traer situaciones muy negativas, alerta Margarita. Por ejemplo, el que las confrontaciones se vuelvan más fuertes por esta relación; no es lo mismo que un colaborador se pelee con un jefe al que no le tiene confianza que con su mejor amigo, que también es su jefe, del cual sabe cosas que se pueden convertir en la “mejor arma” para hacer daño, explica Margarita.

Se necesita tener madurez a nivel profesional y personal para llevar esta relación, ya que en muchas ocasiones se puede perder los límites y tocar fibras sensibles. Por ejemplo, a la hora de dar retroalimentación. “Escuchar feedback de cualquiera es duro, pero añade amistad a esta ecuación y el potencial de herir los sentimientos se dispara”, sostiene Winter.

Si eres el jefe

En muchas ocasiones esta relación de amistad hace que las decisiones no sean tomadas con objetividad por el superior. Pero aquí es donde si eres el jefe tienes que hacer un esfuerzo por ser justo, recomienda Bill Gentry, investigador del Centro para el Liderazgo Creativo en un texto publicado en la Revista de Negocios de Harvard: “Cuando se trata de bonos, aumentos, promociones, apoyo y recursos, deja tus sesgos al lado. Si tus amigos los merecen y está documentado, genial. Si no y aún así recompensas a tus amigos, entonces seguirán los chismes y la desconfianza”, asegura.

Otra recomendación de Gentry es que estés bien atento a tu propio proceder, es decir, a la manera en la que te comportas con tu amigo, porque todos los ojos están en ti como jefe. “Pon mucha atención a las señales que estás mandando”, recomienda. Para darte cuenta de esto pregúntate, ¿Qué tanta atención y recursos estás poniéndole a tu amigo comparado con los otros? Si es posible, pídele a algún jefe o mentor que observe la relación y te dé retroalimentación al respecto, es muy útil los ojos que ven las cosas desde afuera.

En el caso de que esté planeado un aumento de sueldo o un ascenso para tu amigo, debes tener mucho cuidado de que estas acciones se hagan con tiempo y estén bien documentadas, porque de otra manera los demás pensarán, y no solamente eso sino que quizá también te tacharán de tener a tu favorito.

“Antes deben dar a conocer un logro importante y dejar claro que este reconocimiento se da por esto y no porque es mi amigo y estoy cometiendo nepotismo”, explica Margarita.

En la posición en la que estás debes tener cuidado para detectar que la amistad que se formó sea auténtica. Desgraciadamente, hay casos en los que esta relación está movida más por el interés por tu jerarquía que por la amistad misma. “La amistad debe ser leal y desinteresada, porque muchas personas se hacen amigos de su jefe simplemente por conveniencia, es una falsedad. Por eso hay que saber separar muy bien, porque qué tal que tú como jefe te estás abriendo y esa persona sólo te está utilizando y luego te va a dar la puñalada por la espalda”, explica Margarita Chico de Trabajando.com. En este camino necesitas también dejar en claro los objetivos y las metas que tiene tu amigo en su puesto, esto para evitar malos entendidos y una búsqueda de concesiones por parte de él. Seguramente será difícil ofrecer retroalimentación ya que la relación de amistad pudiera hacer más sensible al colaborador a las críticas; sin embargo, es necesario dejar en claro que no se tiene nada personal contra él y que se trata de acciones para mejorar el desempeño laboral de él y del equipo.

¿Amigos en Facebook?

El que colaboradores y jefes sean amigos en Facebook da pie para un debate entre si es perjudicial o no para los empleados.

Un estudio realizado por la firma de mercadotecnia Russell Herder llamado Haciendo la conexión: Cómo Facebook está cambiando la relación con los supervisores, encontró que un tercio de los hombres que está comunicado a través de esta red con su supervisor le da la habilidad de desempeñarse más efectivamente en el trabajo. El porcentaje varía de acuerdo con el género, ya que sólo 15% de las mujeres están de acuerdo con esto. Este análisis encontró que la edad, el género y la frecuencia del uso de esta red influencia significativamente las actitudes y conductas relacionadas con conectarse con un supervisor online. Por ejemplo, entre personas entre 18 y 34 años sólo 28% piensa que tenerlo agregado como amigo es inapropiado, comparado con 44% de los que tienen 50 años o más que lo piensa así.

Más allá de si es bueno o malo tener a tu jefe en Facebook, la decisión depende de ti y de los límites al compartir información.

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