Para recaudar más impuestos, gobiernos hackean, acusa IMEF

Cartera 17/11/2015 02:46 Actualizada 04:02

Cancún.- Si bien los ciberataques financieros crecen más dejando pérdidas a los bancos del país por casi 100 millones de dólares anuales en operaciones online, los gobiernos se han convertido en los principales hackers para elevar la recaudación de impuestos, advirtió el presidente de la Fundación de Investigación del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), José Antonio Quesada.

Al presentar la Ponencia IMEF 2015 “Hacia una nueva economía: un enfoque disruptivo en los negocios”, aseguró que en el mundo los gobiernos son el “Big Brother”, el mayor vigilante porque les interesa ver a las empresas con fines recaudatorios.

“El espionaje patrocinado por los gobiernos está bien organizado con vasta cantidad de recursos”, dijo.

Se destaca que los espías buscan mejorar las capacidades estratégicas de países que los patrocinan proveyendo información de productos, planes que pueden llevarlos a ganancia o pérdida estratégica a largo plazo.

Se pone énfasis en que el cibercrimen financiero (el robo de activos financieros con ciberataques) es la segunda fuente de pérdidas directas.

Estos ataques pueden costar a las compañías más de 100 millones de dólares en costos de recuperación en grandes incidentes, aun cuando la cantidad obtenida por los cibercriminales es mucho menor. Tan sólo en México los bancos pierden hasta 93 millones de dólares cada año por medio del fraude en línea.

“Cuando hackers roban los datos de tarjetas de crédito de millones de personas llaman la atención. Las leyes de protección de datos personales requieren que se reporte cuando la información personal ha sido comprometida”, se pondera en la ponencia.

En Japón, la Agencia Nacional de Policía estima que los bancos pierden 110 millones de dólares al año. En 2013, el ataque a Target costó a bancos más de 200 millones de dólares.

Ataques pueden retrasar recuperación. Los ataques terroristas en Francia van a tener un impacto sobre las finanzas y economías a escala mundial en diferentes dimensiones, pero sin duda va a retrasar la recuperación de Europa, advirtió la presidente del IMEF, Nelly Molina.