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Burócratas, 9% de los ricos

15/10/2014
12:01
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El 9% de las personas del nivel socioeconómico alto en México corresponde a burócratas que tienen un ingreso mínimo de 98 mil 500 pesos mensuales, además de gustos extravagantes que van desde pagar por una experiencia para vivir como vagabundos en Nueva York, hasta intercambiar casas en sus vacaciones, indicó un estudio de la agencia De la Riva Group.

“Tres de cada 10 de las personas de nivel socioeconómico alto son empleados del sector privado en una empresa no familiar, la mayoría tiene un rango de edad de entre 35 y 44 años, mientras que el 9% son empleados del sector público, donde gran parte tiene entre 18 y 34 años”, detalla la investigación Niveles socioeconómicos altos en México.

Datos de la Asociación Mexicana de Agencias de Investigación de Mercado y Opinión Pública (AMAI) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que las personas del nivel alto representan el 7.2% de los mexicanos, cerca de 8.5 millones de personas, y suman poco más de 2 millones de los 31.5 millones de hogares del país.

“Los niveles altos, al darse cuenta de que las personas de nivel medio acceden al lujo a través del esfuerzo, ven amenazada su posición al estar igualando su poder y buscan recuperar exclusividad en su consumo, por lo que cambian el significado del lujo”, indica el estudio.

Para De la Riva Group (DLR), el 50% de las personas del nivel socioeconómico alto cuenta con una empresa o negocio propio, donde el giro preferido es de servicios. Las familias en promedio tienen dos hijos, 66% adquiere su ropa, calzado y accesorios en el extranjero o tiendas departamentales y llevan en su cartera mil 300 pesos en promedio.

“En promedio cuentan con cuatro tarjetas de crédito y dos tarjetas de débito, mientras que siete de cada 10 operaciones las realizan en línea. El 90% de los niveles altos ahorra dinero y cinco de cada 10 lo hace a través de inversiones a plazo y 30% invierte en compra de inmuebles”, añade el estudio.

Una de las características del nuevo lujo es divertirse al jugar a ser pobres, por lo que los ricos pueden realizar actividades comunes como ir a un mercado público, usar ropa o artículos de precio bajo, así como subirse al transporte público u adoptar estilos de música identificados con las clases bajas, aunque después vuelven a sus actividades normales, agrega.

“El nuevo lujo busca bajarse de su pedestal y jugar a hacer otro tipo de actividades; es un juego. La realidad es vertical, pero les gusta jugar a lo horizontal, sin aparentes niveles, aunque cuando la gente quiere ser como ellos los ven como ‘igualados’”, explicó en conferencia de prensa Alfredo Troncoso, directivo del área de estudios sindicados de DLR.

Tendencias de consumo. La investigación de DLR reveló que las preferencias de consumo de los niveles socioeconómicos “A” y “B” buscan alejarse de los gustos de la clase media; por ejemplo, se esfuerzan por adquirir con premura artículos tecnológicos innovadores del extranjero como una muestra de su poder.

“El 43% dice estar al tanto de las nuevas tendencias para diferenciarse. El nuevo lujo también busca vivir y acumular la experiencia, rompen con los estándares predeterminados para adoptar códigos de otros niveles (downgrading), como por ejemplo asistir a la lucha libre, intercambio de casas o ir de vagabundo a Nueva York”, agregó Alfredo Troncoso.

Al adquirir un servicio los ricos valoran la solución total de la tarea, tanto en los servicios básicos como en los personalizados, con el objetivo de tener una experiencia única.

“El nuevo lujo significa solución, tan automático que parezca resuelto por arte de magia. Cuentan con servicio doméstico, vendedores, meseros y en los servicios personalizados tienen personal shoppers, concierges, asistentes, decoradores y arquitectos, que recrean una experiencia única e infalible”, destacó el directivo.

El estudio elaborado por DLR seleccionó como muestra a personas de entre 18 y 65 años de edad, en el Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey, a través de diferentes metodologías como entrevistas cara a cara, sesiones de grupo, un diario online y consultas con personas del servicio doméstico.