Pymes en 2017. Vence la turbulencia económica

Al igual que los ciudadanos de a pie, las pequeñas y medianas empresas tendrán que lidiar con el difícil panorama económico. ¿Cómo enfrentar la tormenta? Aquí algunas claves
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10/01/2017
05:49
MARIANA F. MALDONADO
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El 1 de enero de 2017 llegó como un cubetazo de agua fría para todos los mexicanos, al menos en lo que toca al bolsillo. Para ser específicos, no fue sólo un cubetazo, sino varios, uno tras otro: Los aumentos de precios a la gasolina, el gas, la luz; la depreciación del peso a niveles históricos. Todos éstos y demás ingredientes se juntan para generar un panorama adverso este año y quizá los venideros.

La gasolina subirá hasta 20% en este mes; la tarifa eléctrica aumentó para el sector industrial entre 3.2% y 4.5%, la comercial de forma parecida y la de uso doméstico de alto consumo aumentó más de 2%; el precio del gas LP se liberalizó y lo que cueste va a depender de cada empresa y de la zona en la que se encuentre.

Especialistas como Mauricio Merino sostienen que el año inicia con “demasiados abusos y demasiados errores”, y que una “gota de gasolina derramó el vaso de la tolerancia social”. Y es que durante los últimos días las protestas, saqueos y demás manifestaciones contra estos aumentos han sido una constante a lo largo del país.

A corto plazo, muchas empresas se han visto afectadas por robos y daños a sus instalaciones, pero el largo plazo también puede tenerles preparado uno o más golpes. Por ejemplo, las empresas que importan insumos de Estados Unidos se enfrentan a comprar materia prima a un precio de dólar por arriba de los 20 pesos, cuando hace un año tenían que gastar 18. Ni qué decir hace un año y medio, por ejemplo, que el dólar tenía un precio 25% menor (estaba a poco más de 15 pesos).

El aumento al precio de los combustibles funciona de manera similar. En general, todos estos aumentos hacen que los costos de producción suban y que las empresas tengan que luchar día a día por sobrevivir y ajustar sus costos ante el entorno adverso. Si bien éste no está en las manos de ningún empresario ni emprendedor, pero, ¿Qué está realmente en sus manos? Principalmente, la manera de reducir estos costos. “Para la pyme el tema primordial este año va a ser el control de costos. ¿Cómo puedo controlarlos? Porque si no se pueden estar vendiendo las mismas cantidades de años pasados y los costos están aumentando, automáticamente la utilidad se hace más pequeña, así que de alguna manera hay que controlar los costos”, explica Abraham Vergara, especialista en finanzas e investigador de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana.

Así que la pregunta siguiente es ¿por dónde empezar? Quizá estás pensando en un recorte de personal, lo cual suele ser una de las salidas más inmediatas ante la necesidad de recortar costos, pero, vale la pena recordar que el alma de una empresa son sus colaboradores. Sin la gente que hace mover cada engranaje, la empresa no sería lo que es hoy. ¿Acaso hay otra alternativa? Muy probablemente sí la haya y es esencial que se busque por todos los medios antes de empezar a decir adiós.

“Desafortunadamente el primer costo que se controla es el recurso humano. Es desafortunado porque hay otros esquemas para salir pero ésta es la más rápida la de hacer un recorte”, explica Vergara. Una alternativa para aminorar lo que cuesta la plantilla laboral es ofrecer esquemas flexibles de trabajo, los cuales permitan que ellos no pierdan su fuente de ingresos y que tú disminuyas lo que le cuestan a la empresa.

Así, ante esta necesidad de reducción de costos es necesario empezar a hacer previsiones para este año. Por ejemplo, analizar bien los inventarios y comprar sólo los insumos necesarios para lo que se prevé que se va a vender ayuda a disminuir el gasto en almacenamiento. Entre más certero sea el cálculo de este inventario, mayor será la facilidad de controlar estos costos de almacenaje. Quizá tienes cuatro bodegas a medio llenar pero la realidad es que con dos bien llenas podrías trabajar muy bien.

“Nadie tiene una bola de cristal, pero entre más nos acerquemos a nuestros procesos, más eficiente vamos a ser”, asegura el especialista.

Prepárate para lo peor

“Espera lo mejor y prepárate para lo peor”, dice el dicho. Y éste justo es el momento para llevarlo a la práctica. Este año necesitas ser realista pero también quizá un poco pesimista ya que ésta es quizá la mejor manera de prepararse efectivamente para los tiempos difíciles.

“Es importante hacer escenarios de estrés para tu empresa. Es muy fácil hacer previsiones de crecimiento pero yo todavía no conozco empresas que hagan estrés a la inversa, ¿qué pasa si bajan las ventas?, ¿si tengo que bajar los precios? Quizá tengo que bajar precios y tengo que sacrificar calidad o margen. Estos escenarios de estrés son los que debemos hacer”, explica Alejandro Cerda, director de HIR Pyme. Mueve las variables económicas que rigen a tu organización hacia entornos no tan positivos y prepárate una estrategia para enfrentarte a ello.

Haz tres escenarios: uno optimista, otro neutral y otro negativo, pero en estas épocas, es importante sesgarse hacia la parte negativa, explica Abraham Vergara. Si aun en el escenario negativo logras que tu empresa quede en equilibrio —ingresos igual a costos— cualquier ingreso adicional será una utilidad para ti y lograrás sortear las condiciones económicas difíciles.

“Si logramos que las empresas, aunque sean pequeñitas, hagan este ejercicio, podríamos encontrar que mayor número de empresas subsista durante este periodo que se avecina”, explica el especialista de HIR Pyme. Este diseño de escenarios te va a permitir diseñar las medidas que te permitan mitigar los impactos.

Revisa el rumbo

En este sentido, hoy más que nunca es importante que le des una revisión a tu plan de negocios, o si no lo tienes, hacer uno.

Revisa a qué mercado estás dirigido —y si lo estás haciendo bien o no— y cómo se está comportando éste; qué productos estás ofreciendo hoy (¿es el mismo producto que se necesitará en el futuro?) y por último, el precio. Pregúntate si ese es el precio que te deja cubrir tus gastos y generar utilidades o si éste es bien acogido por el mercado. Plantearte estas preguntas te ayudará a ajustarte a las condiciones actuales, explica. En este mismo sentido, es necesario tener claro el modelo de negocio —la forma en la que tu empresa entrega valor añadido al cliente y cómo se genera dinero con ello­— para sobrevivir en el tiempo.

Mirar otros horizontes

Las empresas que importan insumos de Estados Unidos —México es el principal importador de insumos y bienes de ese país y éstos representan más de 50% de las importaciones totales— se van a ver afectadas notablemente por la depreciación del peso. En los últimos días éste ha estado en cifras históricas —prácticamente ha estado en paridad con el euro—, lo cual perjudica a las empresas que le compran a nuestro vecino del norte. Porque hoy pagan más por dólar que lo que pagaban antes.

De esta manera, una de las recomendaciones para las organizaciones mexicanas es comenzar a hacer planes de mediano o largo plazos con miras hacia la importaciones de bienes o servicios de otras latitudes.

“¿Por qué no voltear a ver a Europa o a otros lados? ¿Por qué se cierran las puertas si Donald Trump está tratando de bloquear el Tratado de Libre Comercio?”, se cuestiona el investigador de la Ibero. Incluso es prudente mirar hacia el interior de nuestras propias fronteras. Quizá existe dentro del territorio nacional alguna otra empresa que fabrica los insumos que tu empresa necesita. “Definitivamente es momento de sustituir las importaciones por producto nacional”, asegura el especialista.

Éste es un momento de convertir las amenazas en oportunidades, pero hay que estar conscientes de que es muy necesaria la tolerancia al fracaso. Es muy probable que estos tiempos pongan a prueba el temperamento de más de un empresario, pero precisamente este camino de dificultades y de fracasos es el que puede construir los triunfos futuros.

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