Un latino travieso en Wall Street

Cartera 09/06/2014 00:22 Actualizada 09:48

Se pasó a Estados Unidos cuando tenía siete años para alcanzar a su madre en Nueva York. Atrás dejó Lima, Perú, y a su padre. A él lo vería casi 10 años después, cuando Sergio Ramírez ya había destacado en el High School por sus travesuras y cuando ya sentía al inglés como su primera lengua.

Ahora, al frente de PineBridge Investments para Latinoamérica, la firma de activos privados (private equity), es común que Sergio viaje a México, Chile y otros países de la región. Pero prefiere regresar el mismo día “on the red eye”, incluso, para llegar a su casa y darles un beso en la frente a sus hijos, ya dormidos.

“Papá, nos vemos el viernes”, le dijo su hija una mañana de lunes, pues la semana anterior se había desaparecido por cinco días sin ver a sus hijos. “Desde entonces valoro más el tiempo que tengo con mis hijos”, me confiesa Sergio desde su cuarto de hotel en el Four Seasons de la ciudad de México. Desde ahí le enlazan una llamada a Montreal, donde está por abrir una oficina de PineBridge, la firma de más de 60 años con soluciones especializadas en el mundo para capital privado, colocación de activos, renta variable y renta fija.

A diferencia de un vendedor común, Sergio va detrás de quienes pueden ser sus principales clientes en México, quienes manejan Afores como Banamex, Sura, Profuturo y ahora XXI Banorte, pero lo hace mediante juntas y más juntas en las que incluso diseñan sus CKD (Certificados de Capital de Desarrollo) para las necesidades del mercado para hacerlos más atractivos.

Estos instrumentos de capital privado y son los que pueden determinar si tal Afore es más rentable que otra. “Es lo que las Afores traen en la panza”, se dice entre los ejecutivos del mundo financiero, un mundo en el que no nació Sergio, pero se ha ganado su lugar.

The underdog

“Tengo una debilidad por el underdog”, me dice Sergio, después de tener la responsabilidad de reestructurar su empresa. Se identifica con quienes tienen menores oportunidades, pues él ha pasado por esto. Sin embargo, también tiene decisión para reestructurar su empresa cuando llegó a dirigir parte del negocio.

Cuando se le muestran algunos candidatos para trabajar con él busca no solo que conozcan el mercado donde los ubicará, sino que tengan el espíritu emprendedor que él ha tenido para levantar la marca PineBridge después de la crisis de 2008. Ese espíritu fue el que se forjó al destacar en la escuela, al entrar como cajero a un banco y al saber que tenía que destacar. Al juntarse con alguien que pudiera ser su tutor y encaminarlo. Al dejar atrás a sus tutores y seguir un camino propio.

Hoy, cuando Sergio busca a un nuevo colaborador, se busca a él. Es justo PineBridge el lugar que le ha dejado ser él y donde ha podido tomar decisiones que en otra empresa de manejo de capital privado, por ser tan grandes y burocráticas, no lo hubiera podido hacer.

Un hombre travieso

A este hombre dedicado a administrar y medir el riesgo, tiene una afición muy personal: la velocidad. Entre sus revistas INC., Investors Business Daily, The Wall Street Journal y sus libros de Michael Lewis como The Big Short, siempre tiene espacio para alguna revista de autos o motocicletas. Y fue esto, la velocidad, lo que lo haría sacar de nuevo sus habilidades de negociación.

Cuando quiere algo, encuentra la manera de obtenerlo, aunque sabe que todo tiene un costo y un riesgo. Así sucedió, justo después de que naciera su hija, cuando compró una motocicleta Ducati 1098 sport con cuadro rojo, un modelo que solo se produjo entre 2007 y 2009.

—¿Qué dijo tu esposa cuando compraste la moto sin avisarle?

—No te puedo decir lo que dijo. No estaba contenta pero hicimos un trato.

El trato consistía en que nadie se podría montar como pasajero del vehículo, pues no está diseñada para ello y su esposa, tenía en la mente la seguridad antes que nada.

Otro punto importante, fue el lugar y cuánto tiempo le dedicaría al hobby que podría alejarlo más de su familia.

Así que acordó solo montarla en las montañas o fuera de la ciudad y que no sea durante el día, cuando están pasando el tiempo con familia.

Ese fue el verdadero costo de tener su Ducati. Ahora la monta dos veces al mes, por un par de horas. Sergio considera su negociación todo un éxito. Cada parte tuvo lo suyo y todos están satisfechos.

Incluso para este hobby, que es un llamado más visceral, también le aplicó los números, una habilidad que no deja de lado en ningún momento del día. No tardó mucho tiempo en darse cuenta que para manejar un Porsche 911, que aunque se lo podría comprar, terminaría por no conducirlo tiempo suficiente, algo típico de la “midlife crisis” de un hombre.

“No hace sentido tener un carro en Manhattan, por el seguro, el estacionamiento, si lo vas a manejar tres o cuatro horas a la semana, mucho menos un auto deportivo. Si quieres ir al supermercado no tiene lugar para poner las cosas”, me lo dice consciente de que aquello no es un verdadero problema.

De igual manera, investigó y vio que lo adecuado para su tiempo fue ingresar al Classic Car Club de Manhattan. “Como no los puedo comprar, por lo menos puedo manejarlos. Son autos súper caros. Eso sí, tiene que ser antes de las 8 de la mañana para no disminuir el tiempo con mis hijos.” Hoy incluso es accionista de ese club, donde también guarda a su Ducati.

PineBridge en México

Esta firma de inversión anunció a finales de marzo de 2010 la venta a Pacific Century Group, la firma de inversión privada con base en Asia. Ese fue el camino que tomó después de que la crisis de 2008 los forzara a salirse de AIG, uno de los gigantes de Wall Street que dejó de existir.

Ahora, con nuevos bríos, sigue siendo una firma especializada en private equity, ofrecen instrumentos donde su competencia no puede principalmente por falta de flexibilidad. Esa flexibilidad les permite adecuar instrumentos a sus posibles clientes, para eso pasan varias juntas y más reuniones para establecer cuánto dinero tal afore le invertirán a tal instrumento de PineBridge.

Para PineBridge el trato personal es su fuerte, de ahí que Sergio Ramírez tome vuelos que salen en la noche y llegan temprano en la siguiente mañana, para agendar todo un día de reuniones con posibles clientes, sus colaboradores y tomar decisiones en todo momento.

En parte fue la decisión de no entrar al mercado brasileño todavía. “Nos gusta controlar nuestro destino”, me dice Sergio cuando sabe que para ese mercado tendría que hacer un Joint Venture y eso les restaría control sobre el mercado. “No era para nosotros. Es una bestia: el lenguaje es diferente, está dominado por los assets markets locales. Los demas tienen JV.”

Grandes chicos

Si PineBridge fuera una banda de rock, sería ese pequeño grupo local del que salieron otras bandas fuertes. Una banda no muy conocida fuera del medio, pero que los demás jugadores ven con respeto.

Muchos salieron de ahí o pasaron por ahí, y fue ahí donde aprendieron, principalmente de su mayor sonido (capital privado). Aunque ya firmaron con una disquera grande, hoy ya es una banda de culto.

Aunque el liderazgo ha cambiado, desde el año pasado, para Latinoamérica, Sergio Ramírez es el front man. Como front man debe hacer uso de muchas habilidades, saber quién entra y sale del equipo, quien es el virtuoso, quién le enseña a quién, quién mantiene una buena relación con el público y, claro, en el caso de México, quién lo lleva a los mejores tacos.

Desde hace algunos años, la plaza de México ha estado llamando la atención. El país es relativamente nuevo en el mercado de fondos de pensionados si lo comparamos con otros países, incluso de la región. Como sus tasas de crecimiento, las reformas, y el mercado concentrado en algunos jugadores, era un mercado en el que tenían que estar presentes y muy fuertes.