Ni el centralismo, ni la dictadura, ni el populismo dieron a Perú los niveles de crecimiento que registran desde hace década y media, cuando se dieron los mayores cambios económicos al iniciarse la apertura, lo que atrajo fueron inversiones y generación de empleos, aseguró el embajador de Perú en México, Javier Eduardo León Olavarría.

Con reformas estructurales, firma de tratados de libre comercio y programas de inclusión social, comentó que de tener una dictadura y ser un país aterrorizado por el grupo Sendero Luminoso, lograron crecimientos sostenidos de 6% en los últimos 15 años.

En 2012, el crecimiento de Perú fue de -1.2%, pero se compensó con el 13.6% que aumentó su Producto Interno Bruto (PIB) en 2013, y para 2014 se espera 4.8% de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe que ajustó al alza la expectativa peruana 0.3 puntos porcentuales más, desde el 4.5%.

La apertura al sector privado atrajo inversiones que se tradujeron en empleos para la población y permitió que de tener 48.5% de pobres, la cifra disminuyera a 23.9% en 2014, comentó en entrevista con EL UNIVERSAL.

Afirmó que lograron quitarse la imagen que tenían de ser un país con un grupo armado, Sendero Luminoso, y se convirtieron en la “estrella” de la región, por el crecimiento que han tenido.

Además, llegaron inversiones de importantes empresas mexicanas como Bimbo, Grupo Salinas, Grupo México, entre otras más que tienen un capital acumulado de 14 mil millones de dólares.

“Las cosas se dieron porque pasamos de un régimen militar, centralista y cerrado a otro abierto. Se requirieron reformas que impulsaron la apertura”, destacó.

Agregó que ven con interés las reformas que hace México como la energética, educativa, hacendaria y de telecomunicaciones, porque los países tienen temas y problemas comunes.

¿Cómo ha logrado Perú los altos crecimientos de los últimos años?

El crecimiento que se ha dado en los últimos 15 años en Perú, que somos un poco la estrella de Latinoamérica porque hemos crecido por encima de la media en Latinoamérica, se encuentra por encima de 6%; aunque en este año tendremos una baja ligera, pero salió un paquete económico para reactivar la economía y la perspectiva es crecer más de 6%.

Este año esperamos una tasa de 4.5%. La situación internacional, la restricción de China a la compra de metales, la crisis europea y de Estados Unidos ha hecho que todos los países modifiquemos (la expectativa de crecimiento) a la baja, pero nosotros seguimos encima de 4% que es muy bueno.

Esto obedece a una consistencia en el manejo de la política económica, de una disciplina fiscal importante, severa, una apertura hacia el mundo, una red de acuerdos de libre comercio, una estabilidad jurídica y económica para inversionistas extranjeros.

¿A pesar del cambio de gobierno?

Sí, a pesar del cambio de gobierno, la política de Estado se mantiene y se ha mantenido en los últimos 3 o 4 gobiernos, de manera que ha habido consistencia de la política que ha permitido un crecimiento sostenido en el tiempo.

Esto resulta de una buena comunicación entre el gobierno y el sector privado. El gobierno diseña la política y da el impulso. Los empresarios ponen el capital, el riesgo y el trabajo. Así que naturalmente tiene que haber comunicación entre ellas para que se sepa cuáles son las necesidades de ambos sectores.

¿Qué hicieron hace 15 años que les permitió tener este crecimiento?

Esto tiene que ver con la historia reciente de las últimas décadas. La presencia de Sendero Luminoso hizo mucho daño a Perú, no solamente por las víctimas del terrorismo, sino porque nadie nos quería ver. Se nos veía como el país más riesgoso de la región.

No llegaba turismo, inversión, era inestable. Antes de eso tuvimos un gobierno militar, dictadura de izquierda y antes de eso, gobiernos populistas que arruinaron el país. En ese tiempo se hizo una mala reforma de agricultura. Muy en el sesgo de países soviéticos, y después de esas experiencias malas que tuvieron impacto en la sociedad y los gobiernos.

Los últimos cuatro gobiernos decidieron tomar otra táctica, abrirse al mundo. Perú es un país muy diverso, rico en términos de productividad. Con tres regiones diferentes, con muchos recursos, materias primas. Somos muy fuertes en el tema de la pesca, la minería, gas. Han surgido cosas nuevas, turismo, se desarrolló la gastronomía y los empresarios han invertido.

¿Qué reformas se hicieron en Perú que atrajeron la inversión?

Las cosas se dieron porque pasamos de un régimen militar, centralista y cerrado a otro abierto. Se requirieron reformas al interior del país que impulsaran la apertura, por eso vemos con interés las reformas que hace México como la energética, educativa, hacendaria porque son problemas comunes a la región. Así que debemos de ver a qué le damos prioridad.

¿Cuándo empiezan a llegar las inversiones a Perú?

Más o menos en el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), que se comenzó a abrir Perú al mundo internacional y los sucesivos gobiernos, del presidente (Alejandro) Toledo, (Alan) García y (Ollanta) Humala han mantenido la línea de apertura y de insertarse en el mundo para captar inversiones y generar comercio con el propósito de generar puestos de trabajo, bienestar a la población y aliviar la pobreza.

En consecuencia, los últimos años, nosotros tuvimos en 2005 48.5% de la población en la pobreza, y lo reducimos en casi 20% a 30%.

Esa apertura es la que ha permitido que haya inversiones, comercio, contacto internacional, flujo de personas y capital y trabajo. La mejor manera de sacar a las personas de la pobreza es con trabajo. La mejor manera de darles apoyo en salud y educación es con inversiones.

¿En cuánto bajó el índice de pobreza con los cambios hechos?

En las últimas décadas bajamos. De 48.5% de la población en pobreza que vivía en 2005 bajamos para abril de 2013 a 25.8% y en 2014 a 23.9 %; alrededor de 500 mil personas dejaron esa condición en tan sólo un año.

Con este crecimiento, en los últimos años, Perú se ha vuelto muy atractivo, por rentabilidad, estabilidad económica y jurídica, por tratados, respeto a normas.

Entonces los mexicanos han visto en el Perú un país atractivo y destino de inversión. Siempre tuvimos como referencia a terceros países que invertían en Perú como España, Chile, Gran Bretaña y Estados Unidos y se hablaba de cifras de 10 mil, 15 mil o 20 mil dólares. Pero nadie hablaba de la inversión mexicana en Perú, porque tenía muy bajo perfil.

Pero, hoy en día hay 14 mil millones de dólares de inversión mexicana acumulada en Perú y el flujo de inversión anual está en 500 millones de dólares.

¿Todavía hay mucho espacio para invertir?

Tienes a Bimbo, a constructoras como ICA, Grupo Salinas, Banco Azteca, Elektra, Aeroméxico, Grupo México con una minera muy importante.

Los mexicanos han visto que el Perú es un país atractivo donde se puede trabajar, donde hay rentabilidad y hay estabilidad.

Los empresarios peruanos también ven en México una oportunidad, no con los mismos volúmenes, pero hablamos de 600 millones de dólares de inversión peruana en México.

Hay una oportunidad también con la Alianza del Pacífico en la que se habla de la libre movilidad de capitales, inversiones, servicios, cooperación y movilidad humana.

¿Cómo está la relación entre México y Perú?

La relación pasa por su mejor momento en la época republicana, según lo dijo el presidente de Perú, Ollanta Humala. Esto no es cliché, se refleja en las estadísticas: son aproximadamente 2 mil 300 millones de dólares de comercio bilateral.

Además de que hay un incremento de turistas peruanos hacia México. En los últimos años la cifra subió de 30 mil a 160 mil, mientras que 60 mil mexicanos visitan Perú.

Para complementar lo económico y comercial, se lanzó la quinta convocatoria para los becarios de la Alianza del Pacífico, y la meta de intercambiar 500 estudiantes ya se superó.

¿La Alianza del Pacífico como beneficiará a la relación con México?

La Alianza del Pacífico la planteó el presidente Alán García, de cómo juntar capacidades para ser más fuertes entre los integrantes y proyectarnos a terceras economías. Este proceso entre los países ya se está dando.

En la Reunión de julio en Punta Mita (México), surgió el tema de la agroalimentación, de la necesidad de incrementar el comercio de esos productos e identificar cómo llegar juntos a terceras economías. Por ejemplo, Chile, Perú y México producen aguacates y si se ponen de acuerdo los cuatro países pueden garantizar la venta de aguacate de calidad a China todo el año, porque cada país produce aguacate en ciertas temporadas.

La meta es cómo llegar juntos en todas las áreas de la Alianza del Pacífico a terceros países, asiáticos, africanos, estadounidenses, europeos, eso hay que fortalecer. El proceso de integración es pragmático que no tiene contenidos ideológicos es un proceso de integración profunda, en torno a la apertura comercial y esa fortaleza permitirá una acción conjunta en todas las áreas.

¿Dejará de operar el tratado comercial México-Perú y entrará la Alianza del Pacífico?

La Alianza del Pacífico es un mecanismo muy dinámico, completo, pero que no debe ser sombra a lo que se construya en la relación bilateral México-Perú. El contenido de la relación bilateral es fundamental y los gobiernos, los parlamentos así lo ven.

Queremos hacer las cosas bilaterales con México y que la Alianza nos acompañe y para ello en la visita presidencial de Ollanta Humala de hace unas semanas se firmaron mecanismos para elevar la relación bilateral a relación estratégica.

Eso quiere decir que se sistematiza, se ordenan y se organizan todos los mecanismos que se tienen un poco dispersos, había reuniones de ministros, estaba el tratado, había acuerdos de cooperación y ahora se quiere planificar el trabajo para medirlo después. Este Acuerdo Estratégico tiene tres componentes: diálogo político, el tema económico-comercial, y el de cooperación.

Al organizarlo de esta manera se planifica el trabajo, no de una manera dispersa y todos los planes son medibles. Se puede hacer un seguimiento a cada área para ver dónde están los avances, si está vigente, si vale o no la pena. Hay una evaluación permanente de cómo va la relación en todos los ámbitos.

Otro acuerdo importante tiene que ver con el tema de la seguridad. Es un tema global. En el caso de América Latina tienen una particularidad. En la región no hay conflictos armados es una región de paz.

Entonces la seguridad se traduce en seguridad ciudadana, de que como ciudadano se metan a tu casa se extorsionen, secuestren o te agredan. Nadie está preocupado porque otro país vaya a aventar un bombazo a México, no hay la más mínima posibilidad, sino que la seguridad está relacionada con la vida diaria.

¿Está relacionada con el crimen organizado?

Con muchos factores, crimen organizado, el tema de la corrupción. El tema de la seguridad está vinculado con la pobreza. A la oportunidad que se le da a la gente, la falta de trabajo.

Muchos sectores de la sociedad terminan acudiendo a la violencia y atacando a congéneres, porque están desadaptados, porque la sociedad no los ha incluido, porque viven pobres. Es interesante el fenómeno. En eso trabajamos entre Perú y México y la Alianza cómo enganchamos los sistemas de seguridad, la plataforma México, para que en tiempo real se intercambie información y se sepa qué medidas podemos adoptar.

Por ejemplo, en el tema del narcotráfico se puede saber qué pasajeros saldrán por avión de Colombia, Chile o Perú y ver qué antecedentes tienen y evitar en lo posible que cometa ilícitos.

Es un tema global que nos interesa a los países de la Alianza y particularmente a Perú y México, porque son fenómenos que nos afectan por igual.

En Perú y México tenemos el problema de la droga, violencia ciudadana, corrupción, tráfico de armas, mujeres y niños.

Es una necesidad imperativa que cooperemos para tratar de disminuir en la medida de lo posible los ilícitos. Es difícil porque el problema es grande, pero no podemos quedarnos cruzados de brazos. Tenemos visitas a México de funcionarios peruanos que están viendo la Plataforma México para ver de qué manera sintonizamos nuestros sistemas y trabajamos más rápidos.

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